Atención al cliente:

Cuidadores invisibles: reconocerlos también es cuidarlos

Cuidar puede significar muchas cosas. A veces es ayudar a una persona a bañarse o vestirse; otras, preparar sus alimentos, acompañarla a una consulta o asegurarse de que tome sus medicamentos. Pero también existen muchas tareas que ocurren detrás de cada una de esas acciones: recordar horarios, organizar compras, anticipar lo que hará falta mañana o permanecer pendiente ante cualquier imprevisto.

Cuando estas responsabilidades se concentran en una sola persona, su esfuerzo puede comenzar a pasar desapercibido. No porque la familia no valore lo que hace, sino porque muchas de las tareas que sostienen el cuidado suceden todos los días y terminan formando parte de la rutina.

El apoyo a personas cuidadoras puede comenzar precisamente ahí: haciendo visible todo ese trabajo y transformando el reconocimiento en pequeñas acciones que ayuden a repartirlo.

¿Quiénes son esos cuidadores que pueden volverse invisibles?

No todas las personas que cuidan se presentan a sí mismas como “cuidadoras”. A veces son parejas, hijos, hermanos u otros familiares que comenzaron ayudando ocasionalmente y, poco a poco, asumieron cada vez más responsabilidades.

Pueden acompañar a una persona que necesita ayuda para realizar determinadas actividades cotidianas y, al mismo tiempo, trabajar, cuidar a sus hijos, ocuparse de su hogar o atender sus propias responsabilidades.

Las tareas pueden ser muy diversas: apoyar con el baño y la alimentación, organizar la atención médica, hacer compras, preparar comida, trasladar a la persona a sus citas o brindarle compañía y apoyo emocional.

Por ello, hablar de la importancia del cuidador también significa reconocer que detrás de las actividades más visibles existe tiempo, organización y atención constante.

Hay una parte del cuidado que casi nadie ve

Imagina una consulta médica… Desde fuera, la tarea parece sencilla: acompañar a la persona. Sin embargo, alguien probablemente tuvo que recordar la fecha, organizar el traslado, preparar documentos, hacer una lista de dudas, modificar otras actividades del día y después dar seguimiento a las indicaciones.

Algo parecido sucede con muchas otras actividades.

Alguien tiene que notar que quedan pocos artículos de higiene, recordar cuándo corresponde comprar medicamentos, organizar las comidas, preparar un cambio de ropa antes de salir o pensar quién podrá quedarse con la persona cuando surja otro compromiso.

En el cuidado de familiares dependientes, pensar constantemente en lo que hace falta también consume tiempo y energía. Por eso, ayudar no debería limitarse únicamente a intervenir cuando aparece una tarea física.

Cuidador apoya a su ser querido a vestirse, como parte de sus actividades.

“Avísame si necesitas algo” puede convertirse en una acción

La frase suele decirse con las mejores intenciones: “Cualquier cosa que necesites, avísame…”.

El problema es que deja una tarea adicional en manos de quien ya está cuidando: identificar qué necesita, decidir quién puede hacerlo, pedir ayuda, explicar la actividad y coordinarla.

Una manera más práctica de ofrecer apoyo a cuidadores de personas es transformar la disponibilidad en propuestas concretas:

  • “Esta semana yo hago las compras”.
  • “El sábado puedo quedarme un par de horas”.
  • “Yo puedo recoger los medicamentos”.
  • “Me encargo de llevarlo a su próxima cita”.
  • “Esta vez yo compro los artículos de higiene”.

El National Institute on Aging (NIA) señala que familiares y amigos pueden aliviar la carga del cuidador principal mediante apoyo emocional, tareas específicas y periodos de relevo.

No necesitas resolver toda la situación. A veces, hacerte responsable de una pequeña parte ya representa una diferencia.

Microacción 1. Pregunta también: “¿cómo estás tú?”

Cuando alguien cuida a un familiar, muchas conversaciones comienzan de la misma manera:

“¿Cómo sigue tu mamá?”
“¿Cómo amaneció tu papá?”
“¿Cómo está tu pareja?”

Son preguntas importantes, pero podemos agregar una más:

“¿Y tú cómo estás?”

Escuchar sin juzgar, sin minimizar el cansancio y sin intentar resolver inmediatamente lo que la persona siente puede convertirse en una forma sencilla de construir una red de apoyo emocional.

Cuidar puede ser gratificante, pero también implica exigencias físicas y emocionales. Entre las señales asociadas con el estrés del cuidador pueden encontrarse sentirse abrumado o aislado, presentar cambios en el sueño, cansancio frecuente, irritabilidad o perder interés en actividades que antes disfrutaba.

Microacción 2. Hazte responsable de una tarea completa

Existe una diferencia entre ayudar con una tarea y hacerse responsable de ella.

Si dices “yo compro los productos que hacen falta”, pero necesitas que el cuidador prepare la lista, recuerde cuándo comprarlos, te indique dónde conseguirlos y después compruebe que todo llegó, buena parte de la organización continúa dependiendo de él.

Cuando sea posible, intenta asumir una actividad de principio a fin. Puede ser encargarte semanalmente de la farmacia, preparar una comida determinada, hacer las compras o acompañar a una consulta.

Así, el apoyo familiar no solamente reduce una tarea física: también permite que otra persona deje de estar pendiente de ella durante un momento.

Microacción 3. Regala algo especialmente valioso: tiempo

No todos podemos ayudar de la misma manera. Tal vez un familiar puede apoyar económicamente, otro hacer las compras y alguien más ofrecer algunas horas de su tiempo.

Un relevo puede permitir que el cuidador duerma, salga a caminar, vea a sus amigos, vaya a una consulta propia, haga algún trámite o simplemente pase un rato sin estar pendiente de la siguiente tarea.

El NIA recomienda que quienes no son cuidadores principales consideren ofrecer periodos concretos de relevo, por ejemplo: quedarse con la persona mayor durante una tarde para permitir que quien cuida habitualmente disponga de tiempo personal.

El descanso no debería aparecer únicamente cuando el agotamiento ya resulta difícil de manejar.

No te pierdas la charla: Ser Cuidador de un Familiar | ¿Cuáles son los mayores retos?, en nuestro canal de YouTube.

Microacción 4. Aprende cómo funciona la rutina

Para que otra persona pueda tomar un relevo, es útil que conozca lo esencial de la rutina.

¿Qué actividades puede hacer la persona por sí misma? ¿En cuáles necesita ayuda? ¿Dónde se encuentran sus artículos de uso diario? ¿Qué horarios suelen seguir? ¿Qué cosas prefiere hacer de determinada manera?

Aprender estos detalles también ayuda a respetar algo fundamental: apoyar no significa hacer por la persona todo aquello que todavía puede realizar por sí misma.

Además, cuando más de un integrante de la familia conoce la rutina, una ausencia o un imprevisto no obliga al cuidador principal a comenzar todas las explicaciones desde cero.

Microacción 5. Comparte también las tareas de higiene y protección

Cuando una persona vive con incontinencia, los cambios de protección y las rutinas de higiene pueden convertirse en otra responsabilidad cotidiana para quien cuida.

La familia puede participar de distintas maneras: mantener disponibles los artículos necesarios, revisar con anticipación cuándo deben reponerse, ayudar con las compras o aprender cómo apoyar durante un cambio respetando siempre la privacidad y autonomía de la persona.

Contar con productos Affective adecuados a sus necesidades de absorción y comodidad también puede facilitar la organización de estos momentos. Tenerlos disponibles y ordenados permite que la rutina de protección sea más sencilla tanto para quien recibe los cuidados como para quien acompaña.

El producto es una herramienta dentro del cuidado; pero asegurarse de que esté disponible no tiene por qué ser responsabilidad de una sola persona.

Microacción 6. No esperes a que el cuidador pida ayuda

Pedir ayuda no siempre resulta sencillo. Una persona puede pensar que los demás están ocupados, que debería poder resolverlo sola o incluso sentirse incómoda al delegar.

Por eso es importante que la participación familiar no comience únicamente cuando alguien dice “ya no puedo”.

Mantenerse en contacto, asumir tareas específicas y ofrecer relevos son maneras concretas de acompañar.

También se recomienda aceptar ayuda, organizar las tareas para hacer el cuidado más manejable y mantener el contacto con familiares y amigos como parte del cuidado de la propia salud.

Una red de apoyo también necesita organización

Cuando varias personas quieren colaborar, un poco de organización puede hacer que las buenas intenciones realmente funcionen.

La familia puede crear un calendario compartido con citas y relevos, definir quién se ocupa de determinadas compras, distribuir tareas recurrentes o establecer quién podría responder ante un imprevisto.

Lo importante es evitar que organizar a todos se convierta, nuevamente, en otra tarea exclusiva de quien ya lleva la mayor parte del cuidado.

No es necesario repartir absolutamente todo de manera idéntica. Cada integrante puede aportar de acuerdo con su disponibilidad y posibilidades. Lo importante es que exista una participación real y constante.

Reconocer también significa cuidar a quien cuida

Agradecer a alguien por todo lo que hace puede ser importante. Pero el reconocimiento se vuelve todavía más significativo cuando se convierte en participación.

Tal vez no puedas encargarte de todos los cuidados. Pero puedes hacer una compra, ofrecer un relevo, acompañar a una consulta, preparar una comida o simplemente preguntar cómo está la persona que habitualmente pregunta por todos los demás.

Son acciones pequeñas cuando se observan por separado, pero juntas pueden construir una red en la que cuidar deje de sentirse como una responsabilidad solitaria. Porque reconocer a quien cuida también significa recordarle, con acciones, que él o ella también merece ser cuidado.

REFERENCIAS:

Cuidarse a sí mismo: Sugerencias para cuidadores (2024)

https://www.nia.nih.gov/espanol/pacientes-cuidadores/cuidarse-si-mismo-sugerencias-cuidadores

Salud del cuidador (s.f.)

https://www.medlineplus.gov/spanish/caregiverhealth.html

Importancia de las redes de apoyo social para las personas mayores (2020)

https://www.gob.mx/inapam/articulos/importancia-de-las-redes-de-apoyo-social-para-las-personas-mayores

La importancia del autocuidado en cuidadoras y cuidadores de personas mayores dependientes (2020)

https://www.gob.mx/inapam/articulos/importancia-del-autocuidado-de-quien-cuida-a-personas-adultas-mayores-dependientes?idiom=es

Comparte esta nota:

También te podría interesar

Lo que nunca debes olvidar ahora que eres cuidador.

Cuidar a una persona es una responsabilidad que trae consigo varios cambios físicos, emocionales ...

Cuidado del adulto mayor: privacidad, pudor y respeto

El cuidado del adulto mayor también implica proteger su privacidad, respetar su pudor y ...

¿Cómo ayudar a tu familiar a trasladarse de su cama a una silla?

¿Cómo ayudar a tu familiar a trasladarse de su cama a una silla? ...