Cuando bajan las temperaturas, queremos asegurarnos de que nuestros seres queridos estén cómodos y bien abrigados. Por ello, es común utilizar más cobijas, colocar varias capas de ropa y mantener las habitaciones cerradas para conservar el calor.
Sin embargo, durante la temporada de frío, también es importante prestar atención a la salud de la piel, especialmente cuando cuidamos a una persona mayor o con movilidad reducida. El exceso de abrigo, la sudoración y el contacto prolongado con la humedad pueden provocar molestias que, en ocasiones, pasan desapercibidas.
La buena noticia es que pequeños ajustes en la rutina pueden marcar la diferencia. Te compartimos algunas recomendaciones para mantener un equilibrio entre el abrigo, la higiene y el cuidado de la piel de quien más quieres.
¿Por qué la piel necesita cuidados especiales durante el frío?
Durante los meses fríos, las bajas temperaturas y los ambientes con poca humedad pueden favorecer la pérdida de agua de la piel, haciéndola más vulnerable a la resequedad y la irritación.
Además, con el envejecimiento, la piel suele volverse más delgada y frágil, por lo que algunas personas mayores necesitan atención adicional.
Aunque no existe una única clasificación de los tipos de resequedad en la piel, podemos reconocer distintas manifestaciones, como tirantez, descamación, aspereza o pequeñas grietas.
Pero la resequedad no es el único factor que debemos vigilar. La acumulación de sudor, el roce de las prendas y el contacto prolongado con orina o heces también pueden afectar la barrera protectora de la piel.
Por eso, cuidar a nuestro familiar durante esta temporada implica observar tanto las zonas con piel reseca como aquellas donde puede acumularse humedad.

1. Abriga con comodidad, sin acumular humedad
A veces pensamos que mientras más ropa utilice nuestro familiar, mejor estará protegido del frío. Sin embargo, demasiadas capas pueden provocar sudoración, especialmente si permanece mucho tiempo sentado o acostado.
Para evitarlo, considera estas recomendaciones:
- Elige prendas suaves, transpirables y de la talla adecuada.
- Utiliza capas ligeras que puedas retirar según la temperatura.
- Evita ropa demasiado ajustada o con costuras que presionen la piel.
- Revisa si alguna prenda está húmeda por el sudor y cámbiala cuando sea necesario.
Un tip: pregunta regularmente si tu familiar siente frío, calor o alguna molestia. Cuando tenga dificultades para comunicarse, observa señales de sudoración o incomodidad.
Recuerda que mantenerlo abrigado no significa cubrirlo en exceso, sino ayudarlo a conservar una temperatura que sea agradable.
2. Mantén una higiene suave para evitar la resequedad
Durante la temporada de frío, los baños con agua muy caliente pueden parecer reconfortantes, pero también pueden empeorar la resequedad. Para proteger la barrera natural de la piel, procura utilizar agua tibia y productos de limpieza suaves, preferentemente sin fragancias.
Después del baño, seca con pequeños toques, sin frotar, y presta especial atención a los pliegues de la piel. En las zonas propensas a resecarse, puedes aplicar una crema humectante adecuada, siguiendo las recomendaciones médicas cuando existan condiciones cutáneas especiales.
También es importante distinguir entre hidratar y dejar humedad acumulada: la piel necesita conservar su hidratación natural, pero no permanecer mojada.
Esta diferencia resulta especialmente importante en personas que pasan muchas horas en cama o requieren ayuda para su higiene en el día a día.
3. Humedad e incontinencia: ¿cómo proteger las zonas más sensibles?
Uno de los principales efectos de la humedad en la piel es el debilitamiento de su barrera protectora cuando permanece mojada durante demasiado tiempo.
En personas con incontinencia, el contacto prolongado con orina o heces puede favorecer enrojecimiento, irritación y molestias en la zona íntima.
Si tu familiar utiliza productos absorbentes, procura:
- Revisarlos regularmente y cambiarlos cuando estén húmedos o sucios.
- Limpiar la zona con suavidad después de cada episodio de incontinencia.
- Secar sin frotar, especialmente en los pliegues.
- Evitar productos perfumados que puedan causar irritación.
- Consultar con un especialista sobre el uso de cremas protectoras de barrera, cuando sean necesarias.
Contar con productos absorbentes Affective®, adecuados a las necesidades de tu familiar, puede formar parte de una rutina de higiene que favorezca su comodidad y protección diaria.
Recuerda que ningún producto sustituye los cambios oportunos ni la revisión frecuente del estado de la piel.
No te pierdas nuestro episodio ‘Mi querido viejo: redescubriendo a mi padre en su vejez’, de Incontenible Podcast
4. Ventilación y movilidad: pequeños cambios que también cuentan
Cuando hace frío, solemos mantener puertas y ventanas cerradas durante gran parte del día. Aunque buscamos conservar una temperatura agradable, también conviene renovar el aire de las habitaciones de manera segura, evitando corrientes frías directas.
Si tu familiar tiene movilidad limitada, presta especial atención a la ropa de cama: procura mantenerla limpia, seca y sin arrugas que puedan generar roce.
Además, permanecer en una misma posición durante mucho tiempo aumenta el riesgo de lesiones por presión, especialmente en zonas como talones, caderas y espalda.
Ayudarlo a cambiar de posición, siguiendo las indicaciones de especialista, puede contribuir a disminuir ese riesgo. La clave está en combinar comodidad, higiene y movimiento, siempre respetando las posibilidades y necesidades de la persona que recibe cuidados.
5. Reconoce las primeras señales de irritación
Revisar la piel durante el baño, el cambio de ropa o la higiene diaria puede ayudarte a identificar molestias antes de que empeoren. Presta atención a señales como:
- Enrojecimiento o cambios persistentes de color.
- Comezón, ardor o dolor.
- Descamación y grietas.
- Piel reblandecida por exceso de humedad.
- Zonas sensibles, calientes o con pequeñas heridas.
Si observas irritación persistente, heridas, secreciones o cambios en la piel de las zonas sometidas a presión, solicita valoración médica. No es recomendable aplicar tratamientos por cuenta propia sin conocer la causa de la lesión.
Checklist para cuidar la piel durante el frío
Antes de terminar el día, puedes hacer una revisión fácil y rápida:
- La ropa de mi familiar está seca y es cómoda.
- Su piel está limpia y las zonas de pliegues permanecen secas.
- Revisé y cambié oportunamente sus productos absorbentes.
- Verifiqué que no existan zonas de presión o irritación.
- Su habitación y ropa de cama se mantienen confortables.
No necesitas convertir estos cuidados en una tarea complicada. Lo importante es integrarlos poco a poco a la rutina que ya comparten.
Finalmente, recuerdo que durante la temporada de frío, proteger a nuestros seres queridos va más allá de mantenerlos abrigados. También significa prestar atención a esas pequeñas necesidades que pueden influir en su comodidad, desde elegir una prenda suave hasta realizar un cambio oportuno de sus productos de higiene.
REFERENCIAS:
Prevenir las lesiones por presión (2026)
https://medlineplus.gov/spanish/ency/patientinstructions/000147.htm
Los mejores consejos de los dermatólogos para aliviar la piel seca (s.f.)
https://www.aad.org/public/everyday-care/skin-care-basics/dry/dermatologists-tips-relieve-dry-skin
El clima frío y tu piel (2023)
https://www.aad.org/news/cold-weather-and-your-skin.html
Cuidado de la piel e incontinencia (2024)
https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/003976.htm
El cuidado de la piel y el envejecimiento (2025)
https://www.nia.nih.gov/health/skin-care/skin-care-and-ag
Cuidado de la piel: 5 sugerencias para una piel sana
https://www.mayoclinic.org/es/healthy-lifestyle/adult-health/in-depth/skin-care/art-20048237